Aborto seguro: misoprostol, el método más utilizado

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La administración de ese fármaco es la vía más empleada para interrumpir un embarazo. Reclaman por la mifepristona.

El proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, que con la media sanción obtenida en Diputados se encamina a ser debatido por el Senado, establece que el sector público de salud, las entidades de medicina prepaga y todos los agentes que brinden servicios médico-asistenciales deberán incorporar como prestaciones médicas básicas obligatorias la cobertura integral del procedimiento abortivo en todas las formas que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esas formas se agrupan en dos métodos: médico (a través de la administración de fármacos) o quirúrgico (que incluye la aspiración al vacío, y la dilatación y evacuación).

El misoprostol es el método más utilizado para realizar abortos seguros en el país. Si bien fue desarrollado para la prevención de úlceras gástricas, por haberse demostrado su eficacia y perfil de seguridad para el tratamiento del aborto, desde marzo de 2005 este fármaco integra la lista de medicamentos esenciales de la OMS. Entre sus indicaciones se encuentran: maduración cervical, inducción del aborto en 1° y 2° trimestres, prevención y profilaxis de la hemorragia post parto, aborto incompleto, preparación instrumental del cuello uterino. Pese a que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) no avala estas indicaciones, su uso conocido como off label o “fuera de etiqueta” es una práctica común y aceptada, según consta en el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción del embarazo (Protocolo ILE), elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación.

En la actualidad, el aborto sólo es legal en casos de que el embarazo haya sido producto de una violación, o que ponga en peligro la vida o la salud de la mujer. El proyecto de ley prevé la ampliación de ese derecho a cualquier mujer que por el motivo que fuera decida interrumpir la gestación (hasta la semana 14) y establece que el procedimiento deberá ser cubierto por los sistemas de salud. Hoy en día muchas mujeres que deciden no continuar con sus embarazos acceden por sus propios medios a las pastillas. Organizaciones de mujeres y grupos de “profesionales amigables” que se desempeñan en instituciones públicas y privadas ofrecen consejerías a quienes lo requieran.

“El aborto en el primer trimestre es farmacológico. No se van a abarrotar los hospitales de mujeres que buscan abortar, porque en esa etapa la interrupción es prácticamente domiciliaria”, considera Mario Sebastiani, miembro de la División Ginecología y Obstetricia del Hospital Italiano de Buenos Aires y uno de los principales referentes médicos a favor de la sanción del proyecto. “Así es como se hacen los abortos hoy. Las mujeres están autoadministrando su propio aborto y lo que necesitan de nosotros es el acompañamiento, el control y la analgesia, en caso de que fuera necesaria”, añade.

Mariana Romero, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y del Conicet y especialista en el tema, coincide: “Acá estamos usando más el aborto con medicamentos. En Ciudad de Buenos Aires -que adhiere al protocolo ILE- los abortos de primer trimestre se están realizando en los centros de atención primaria de la salud y se hacen casi exclusivamente con medicamentos. Y usamos solo misoprostol porque no tenemos mifepristona. Aunque algunas jurisdicciones que han capacitado a sus equipos de salud y que tienen los insumos (aspiradores y cánulas) están ofreciendo la aspiración manual de la misma forma que ofrecen los medicamentos”.

¿Quién decide qué método se utiliza en los casos en los que se disponga de las dos opciones? “En general -y es lo que debería ocurrir- se conversa con la mujer. Hablamos siempre de beneficios, ventajas y desventajas de cada uno, y es ella quien decide en base a lo que prefiere, a lo que le resulta mejor para su vida cotidiana”. También se tiene en cuenta la edad gestacional y se evalúan en cada caso particular las contraindicaciones de uno u otro método. No obstante, ambos son seguros, subrayan los especialistas.

Para Sebastiani, el aborto quirúrgico en el primer trimestre -la OMS contempla de la semana 12 a 14- quedaría relegado a los casos en los que fracase la medicación, una situación poco frecuente. “La misma administración de medicación aunque no logre la expulsión, de cualquier manera ya habrá producido la dilatación del cuello, con lo cual se puede efectuar la aspiración, a través de métodos manual (AMEU) o eléctrico. Si no, estará el raspado, que es la dilatación del cuello y una vez que está dilatado, la aspiración. Este último procedimiento sí requiere anestesia”, detalló.

La tasa de interrupciones de embarazos durante el segundo trimestre son muy bajas y rondan del 1 al 3% del total de abortos, refirió. En esos casos los métodos utilizados son los mismos, pero se realizan dentro de instituciones de salud. “Hay que ser un poco más cuidadoso porque el útero ya está más grande. Hay que estar más cerca de la mujer, brindarle mayor confort y mayor control”, sostiene el médico del Hospital Italiano.

Misoprostol y mifepristona, el “estándar de oro”

La efectividad del misoprostol va del 85% al 90%. Pero su combinación con mifepristona -un fármaco no autorizado en el país- la eleva al 97%. De sancionarse la ley, los especialistas coinciden en que la ANMAT deberá registrarla -el ministro de Salud Adolfo Rubinstein ya adelantó que “tendrá que aprobarse”-. “Sería un escenario absolutamente loco que tuviéramos una ley recién aprobada con un protocolo que acompañe y que no dispongamos de la tecnología que hoy es considerada la adecuada y la recomendada por la OMS”, analiza Romero.

El misoprostol provoca contracciones en el útero y simula el proceso de pérdida del embarazo (provoca sangrado y calambres, y posiblemente náuseas y vómitos). En Argentina lo comercializa un laboratorio privado en una presentación que incluye diclofenac (un analgésico y antiinflamatorio). La caja de 16 comprimidos cuesta 3.200 pesos. Para practicar un aborto durante el primer trimestre se utilizan generalmente de 12 a 16 pastillas, separadas en dosis de cuatro cada tres horas. La administración también puede ser por vía vaginal. No obstante, en caso que la gestación tenga más de 9 semanas se aconseja consultar a un profesional de la salud para su uso.

En abril, el Ministerio de Salud de Santa Fe anunció que producirá misoprostol a través de dos laboratorios públicos y que lo hará sin la combinación con diclofenac, droga que es absolutamente innecesaria para la interrupción del embarazo.

La investigadora del CEDES y el Conicet opina que lo ideal sería no especificar los procedimientos abortivos en la reglamentación de la ley, sino en un protocolo: “Porque los procedimientos pueden cambiar, la tecnología mejora y cambiar una ley una vez que se instala el procedimiento es muy difícil en comparación con modificar un protocolo”.

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