Facebook impulsa las emociones negativas en sus usuarios: estudio

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De manera inintencionada, los usuarios de la red social comparten publicaciones que pueden hacer sentir excluidas a otras personas

Las redes sociales a menudo presentan a los usuarios publicaciones de sus amigos que pueden crear emociones negativas al corto plazo, señaló un estudio de la Universidad de Buffalo.

Este análisis ofrece una perspectiva crítica no solo a Facebook y otras redes sociales, sino a las peculiaridades de los sistemas en los que operan estas plataformas.

Las publicaciones que sugieren una exclusión social pueden afectar también los procesos de pensamiento del usuario, de manera que este sea más susceptible a la publicidad.

Lo que es particularmente alarmante es que la exclusión social presente en estas publicaciones no es intencional.

Los usuarios no comparten información con sus amigos para hacerles daño; no obstante, por el diseño que tienen las redes sociales, la mayoría de la información está disponible de un amigo a otro y las consecuencias resultantes de la interpretación de estos mensajes son significativas.

“Estos hallazgos son convincentes”, dice Michael Stefanone, profesor asociado en el Departamento de Comunicación de la Universidad de Buffalo y experto en comunicación por redes informáticas y redes sociales.

“Usamos estas tecnologías a diario y enviamos información a otros usuarios sobre sus redes, que es para lo que están diseñados los sitios, pero al final hay un efecto negativo en el bienestar de las personas”, señaló.

Los resultados del estudio, liderado por Jessica Covert, una estudiante graduada en el Departamento de Comunicación, aparecieron en la revista Social Science Computer Review.

“Estos hallazgos no solo son significativos porque estamos hablando de las emociones de las personas aquí, sino que también plantean preguntas sobre cómo la exposición a estas interacciones afecta el funcionamiento diario”, comenta Covert.

“La investigación fuera de línea sugiere que la exclusión social evoca varias consecuencias físicas y psicológicas, como la reducción del pensamiento cognitivo complejo”, agregó.

A simple vista, pareciera que las publicaciones de nuestros amigos parecen inofensivas. Los usuarios abren Facebook para ver intercambios entre amigos que los excluyeron involuntariamente.

“Me pasó la otra noche. Ví que mis amigos están haciendo algo mientras estoy sentado en casa. No es devastador, pero en ese momento me sentí mal”, manifestó Stefanone.

El punto es que los mensajes pueden ser interpretados de tal manera que las personas se sientan excluidas; y dicho sentimiento, por inofensivo que parezca, no se desecha fácilmente.

“La exclusión social, incluso algo que puede parecer trivial, es una de los castigos más poderosos que las personas pueden usar sobre los demás y puede tener efectos psicológicos perjudiciales”, sostiene Stefanone.

“Cuando los usuarios ven estas señales de exclusión por parte de los amigos, quienes realmente no lo están haciendo, pero lo interpretan de esa manera, comienzan a sentirse mal”, agregó.

En este punto, la función de autorregulación del cerebro debería controlar estas sensaciones negativas, continúa Stefanone.

La autorregulación modera rápidamente los sentimientos negativos que puedan resultar de esta interpretación, pero este proceso consume recursos mentales, lo cual inhibe el pensamiento inteligente.

“Si los usuarios se ocupan de autorregularse por lo que ven en Facebook, hay pruebas de que al hacerlo se reduce el nivel de pensamiento inteligente, lo que puede hacer que estén más abiertos a mensajes persuasivos”, señaló.

El especialista sostiene que todo el modelo de negocio de Facebook está fundamentado en la publicidad. “No es más que una máquina publicitaria”, describió.

“Dados los ingresos publicitarios anuales de Facebook, creo que es una conversación que vale la pena tener, que el uso regular de esta plataforma puede llevar a una inhibición a corto plazo del pensamiento inteligente”, comenta.

Para este estudio, Covert y Stefanone crearon escenarios diseñados para asimilar las interacciones típicas en Facebook, además de que 194 personas participaron en un experimento que aseguró la exposición a la exclusión social.

Los investigadores presentaron a un grupo un escenario que involucraba a dos amigos, donde uno de ellos compartió información que excluía al participante.

Por su parte, un segundo grupo vio un feed que no presentaba información de exclusión social.

El experimento arrojó que los individuos expuestos a la información de exclusión social que involucran a sus amigos cercanos sintieron mayores emociones negativas que el segundo grupo; además, tenían una tendencia a dedicar más recursos mentales a la autorregulación, haciéndolos particularmente sensibles a estímulos como la publicidad.

Stefanone anticipó que en el futuro se planea replicar el experimento actual y luego medir los cambios en el pensamiento inteligente utilizando preguntas de prueba estandarizadas.

“Creo que lo más importante que todos debemos recordar es pensar cuidadosamente sobre nuestra relación con estas corporaciones y estas plataformas de redes sociales”, comentó Stefanone. “No tienen en mente nuestros mejores intereses”.

Con información de EurekAlert y Futurity

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