Investigación de familia a través de GPS, llevó a detención de asesinos

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El tres de mayo del 2015 fue la última vez que la madre de Abraham lo vio con vid, al siguiente día inició una búsqueda incasable que finalizaría con la entrega de los restos humanos

 

Chihuahua. Ante un Tribunal de Enjuiciamiento Brian Alejandro Durán Romero, Sergio Gómez Piñón y Alondra Reyes Nájera, tres de los siete presuntos responsables de haber asesinado a Abraham Miranda Majalca –quien tenía 29 años en mayo del 2015 cuando lo mataron para vaciarle las tarjetas de débito y crédito–, el padre narró todas las investigaciones que él y su familia hicieron para encontrarlo.

Además de ellos, presuntamente dos menores de edad también participaron en estos hechos, uno de ellos ya fue sentenciado y puesto en libertad, mientras que otros dos adultos al parecer implicados continúan prófugos.

El tres de mayo del 2015 fue la última vez que la madre de Abraham lo vio con vida. Esa noche llamó por teléfono, pero él ya no respondió las llamadas y al día siguiente inició una búsqueda incasable que finalizaría con la entrega de los restos humanos. Raymundo Miranda Rodríguez, padre del difunto, subió al estrado y les explicó a las juezas Elizabeth Villalobos Loya, Emma Terán Murillo y Florina Coronado Burciaga cómo buscaron a su hijo con el uso de la tecnología.

La hermana empezó a rastrear la ubicación del iPhone y pidió un informe del comportamiento telefónico del celular que utilizaba Abraham; también abrió las cuentas en las redes sociales de él, identificó fotografías y rastreó el  Ford Focus de la víctima a través del GPS. El auto fue localizado por la familia en la ciudad de Chihuahua y agentes ministeriales lo aseguraron.

La familia se presentó en una sucursal del banco que le daba servicio a la víctima y pudo conocer que se habían hecho varios retiros de las cuentas. Los días 3, 4 y 5 de mayo de 2015 los responsables del plagio habían sacado en total 21 mil pesos. Incluso usaron la tarjeta donde la empresa para la que laboraba Abraham le depositaba dinero para la despensa.

Además usaron del iPhone de la víctima, esto llevó a Raymundo Miranda los domicilios de los implicados en las calles Feldespato, Cenzontle y el último en Riberas del Bravo, donde él estuvo haciendo preguntas y una persona decidió hablar al señalar que no quería problemas con la autoridad.

Raymundo no pudo contener las lágrimas al expresar que a su hijo le cortaron el cuello con un filo, al parecer un trozo de botella quebrada, y lo dejaron agonizar durante muchas horas. “Le hubieran dado un balazo”, dijo el padre para luego agregar que al practicar la necropsia se pudo establecer que los asesinos al final usaron un ladrillo para golpear en la cabeza a Abraham y rematarlo.

Con información de Diario.mx

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