Lo que define la elección presidencial

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Sin quitar mérito al candidato que hizo su parte para resultar vencedor, lo que en México ha unificado al elector desde el 2000 y lo que va de este milenio, no ha sido apoyar a quien ganó, sino evitar lo que se venció. Así fue la primer experiencia, la primer motivación, hay un condicionamiento desde hace 18 años, con el llamado a la alternancia para sacar al PRI de la Presidencia de México, se habló del –Voto útil- a unirse para lograrla como sucedió en el año 2000 así, no fue suficiente contar con la mayor fortaleza, intención de voto y fuera líder puntero en las encuestas, con mejor movimiento territorial, si este representa lo que la mayoría de la gente rechaza. El electorado hace corto circuito al sistema político y en los últimos días se unen en el voto útil por el puntero que puede vencer lo que se rechaza.

La nueva variable desde 2006, es que la Izquierda quiere ganar la elección y los de derecha separados durante la campaña, se unen el día de la elección para evitarlo, esto se ve en el electorado, pero incluso el voto duro de otros partidos de derecha al comando por sus líderes, se une para vencer a la Izquierda. Entonces en México tenemos preferencia política, pero estamos fácilmente dispuestos a dejarla a un lado, con tal que no llegue quien representa lo que no queremos. El voto útil llegó a México en 2000 para quedarse. Por eso vemos precandidatos atacando no al puntero  como es lógico sino luchando entre ellos para ser el segundo lugar, buscando ser quien una el voto que rechaza el proyecto opuesto.

No por quitar mérito a los vencedores, porque ellos han hecho su parte pero es más importante para los mexicanos a quién queremos vencer que quién queremos que gane. El reto electoral ha sido imantarlos unos días antes en esta idea a extremo de dejar el suyo por el voto útil que les dio la victoria. Lo que ha unificado al elector no ha sido apoyar a quien ganó, sino evitar que llegara lo que se venció.

– Así sucedió la 1er derrota presidencial del PRI en 2000 cuando la meta era quitar el PRI de los Pinos.

– Así sucedió la 1er derrota presidencial de AMLO en 2006 cuando la meta fue que no llegara la izquierda

– Así sucedió la 1er derrota del PAN ya en la Presidencia. La meta fue que no llegara la izquierda.

Los porcentajes de esos grupos ha llevado a la conclusión acertada de quién no va a ganar, si la Izquierda o la Derecha. El candidato en la izquierda desde 1988 al 2000 fue Cuauhtémoc Cárdenas, desde entonces AMLO ha sido el candidato. Es en la derecha donde hay una competencia, en esta elección se ha salido de proporción, podría operar electoralmente a favor de la izquierda, pero la derecha en México tiene más seguidores que la Izquierda, poco antes de votar en la elección, así hagan gestos, unos hasta se confiesen con el cura después, la derecha se une y vota para ganar a la Izquierda. El Golpe de Timón de EPN que publicó SDP Noticias en 21 Noviembre de 2017, concluye que el sistema niveló a todas las posibles reacciones del electorado que hoy vemos suceder todo esto. Firma del TLC II, negociación binacional con USA desde la llegada al Poder de Donald Trump, resultados récord en empleo, obra pública, inversión extranjera, etc. Los partidos fallaron, vamos a la persona. La derecha está blindada. Esto se acaba hasta que se acaba, necesita que reaccionen, que participen, hacerlos que salgan a votar. También si AMLO arriesga lo logrado y decide doblar su apuesta. “El arte de la guerra se basa en el engaño, dijo Sun Tzu. Como el gato que se comió al canario. Que si se une la derecha, que si lo que sea, AMLO está satisfecho porque logró su meta: su liderazgo, ha reorganizado la Izquierda para la elección 2018, de ahí MORENA se consolidará como fuerza institucional en México. La estrategia de AMLO rebasó a todos los anteriores intentos de la Izquierda para instalarse como fuerza institucional en México. Son los otros partidos los que parecen haber pedido identidad. Con gobiernos emanados de MORENA, gran influencia en el Congreso 2019, abundante financiamiento público cada año. Décadas en campaña permanente por todo el país reclamando soluciones, unas tan imposibles como necesarias -ya merito el paraíso- elecciones perdidas reclamadas, el balance le ganó un lugar en la historia de México. Las 3 anteriores precampañas presidenciales, la estadística sitúa puntero a AMLO, también, luego suceden declaraciones que causan revuelo, la derecha, hace gestos pero se une y los resultados aunque altos lo rebasan. Lo admirable es que sin importar los resultados negativos en las elecciones su movimiento se institucionalizó y fortaleció captando inconformes, decepcionados etc. Parece un muy buen método. En la elección de 2018 AMLO consolida institucionalmente a MORENA y su legado histórico.

Más de una década reconciliando con empresarios y banqueros, para que 100 días antes de la elección cuando es puntero en preferencias, les presenta propuestas del NAIM, Reforma Energética, etc. que son vistas por ellos como amenazas. Es fácil pensar como se ha dicho que AMLO no pudo evitar decirles sus verdades a banqueros y empresarios que le dieron contra en 2006, pero esta conclusión no le concede a AMLO la astucia que los resultados logrados demuestran y éstos son los que dicen todo sobre sus metas.

El mensaje busca cuidar su movimiento que proyecta consolidar en el siguiente sexenio como 1er fuerza, así como su legado histórico. La promesa del paraíso impulsa ideas sociales, religiones. En los cultos nadie regresa de ultra tumba a reclamar engaño. Pero a los candidatos siendo presidentes, resulta contraproducente en gobierno haber ofrecido de candidato compromisos que no es posible cumplir. En cambio con ya merito el Paraíso, las grandes expectativas ofrecidas no son puestas a prueba y su liderazgo se ha idealizado a nivel de mito. Que como Presidente el reclamo de resultados ofrecidos al pueblo esperanzado seria inmediato y todas esas promesas no son posibles. Ganar la constitucional y matar la gallina de los huevos de oro no ha sido la meta. Como el que le daban a escoger una moneda. Que aunque el valor de la pequeña era mayor, tomaba la más grande. Un amigo le aconsejo, toma la pequeña vale más, a lo que le respondió sí y también sería la última.

AMLO no es Presidente de México, sí puede llegar a serlo, de lograrlo en 2018 con todas las expectativas construidas, compromisos de varias décadas de campaña todas puestas a prueba, puede perderlo todo: Legado histórico, perder el control de MORENA con la gran influencia institucional en el Congreso  y Gobiernos, el enorme presupuesto público. En cambio si aplica el mismo paseíllo, reclama fraude, falta de equidad en la elección podrá oponerse a toda propuesta en el Congreso y lucrar políticamente para consolidar su movimiento, proteger su legado, con un enorme flujo anual de presupuesto público para hacer política y como partido político sin necesidad de rendir cuentas. En 2022 ya consolidada la institucionalización, MORENA, controlando el Congreso, cuando le es posible instalar el gobierno que busca, con un programa con tiempos de metas posibles, AMLO en su mejor momento, una leyenda viviente, sin riesgo de perderlo todo con el triunfo, contender por la Presidencia, si el pueblo se lo pide.

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